Cualquier nota de un acorde puede ser cambiada de una octava a otra, un proceso llamado inversión. A través de este proceso de inversión se logra una variedad de texturas. Son irrelevantes tanto el orden de las notas (que no sean la más grave), como su aparición o no en el acorde. En acordes de tres notas hay solamente tres inversiones:
- Posición fundamental: realmente no es una inversión sino el acorde en su estado natural, con la tónica en el bajo.
- Ej.: do, mi, sol.
- Primera inversión: con la tercera en el bajo.
- Ej.: mi, sol, do.
- Segunda inversión: con la quinta en el bajo.
- Ej.: sol, do, mi.
Los acordes de más de tres notas pueden tener más inversiones (tercera, cuarta), dependiendo de la cantidad de notas en el acorde.
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